Me siento orgulloso de ser hispanohablante. Amo mi lengua materna por encima de cualquier otra. Considero el castellano como la lengua más bella que dio a luz el latín cuando se mezcló con los diversos idiomas hablados en las distintas provincias del antiguo Imperio Romano. Y aunque el español que hablamos en Costa Rica difiere ligeramente del que se habla en España (el castellano en sentido estricto), en nuestro país –y también en Colombia– se ha hablado tradicionalmente muy buen español, por lo que la satisfacción es doble.