Hablemos del Bien sin tratar de dar una definición precisa de lo que es. Evitemos personificarlo, enumerar sus características, o las que debería presentar cualquier acción para ser considerada como “buena”. Más aún, abstengámonos de especular sobre su campo de acción o sobre los efectos deseables para su caracterización en cualesquier ámbito. Hablemos ahora del Mal, al que restringiremos del mismo modo. Baste por el momento con decir, que las manifestaciones de ambos en un momento y caso dado son mutuamente excluyentes. Aplicando el principio hermético de dualidad, podemos decir que Bien y Mal son uno e inseparables, y que la naturaleza de ambos es en cierto modo la misma, pues la manifestación de uno implica la ausencia del otro en el mismo plano, tiempo o lugar, sin perjuicio de que con ello existan derivaciones colaterales de cualquiera de ellos que coexistan con la dualidad central. Así como infinitas rectas directrices que son tangentes a una curva generatriz independiente forman una superficie en el espacio, en la que cada punto, sin importar su ubicación, puede relacionarse directamente con la curva generatriz mediante ecuaciones matemáticas, así también existe una dualidad principal que es origen y término de todas estas derivaciones a que aludimos, sin que en este caso podamos establecer una relación paso a paso, predictiva y verificable de dichos estadios. Una consecuencia de esta relación, una vez que se ha llevado al plano de la conciencia, es que el bien es más una creación de la consciencia que una realidad en sí mismo, e idénticamente sucedería con el mal, así como con las demás infinitas gradaciones del par hermético que por conveniencia hemos definido. No hay entonces nada completamente malo o bueno, ni nada que lo sea en todo momento, lugar y circunstancia. Lo que son las distintas gradaciones son meras expresiones de la conciencia particular de su creador, según como furon visualizadas por su plano consciente en ese momento, y propagadas a través de otros planos, quizá hasta de manera inconsciente.