clip_image002Este es el título de uno de los tantos poemas que compuso Edgar Allan Poe, maestro del terror psicológico y del relato breve ¿Y qué diré yo del autor que no haya sido dicho ya? Me contentaré, por esta sola ocasión, con adjuntar un dibujo a lápiz que hice del poeta, y con transcribir un breve pero melancólico –característica usual en Poe– y hasta, si se quiere, metafísico poema suyo. Quizá sea este el único que el norteamericano escribiera en español, pero igualmente está impregnado de ese algo indefinible que caracteriza la entera obra suya, haciéndola sobrehumana y capaz de cautivar y embelesar a cualquiera que, poseyendo aficiones literarias, se tope por casualidad con algún escrito suyo. Todos tenemos algo de Poe, un lado oscuro en nuestra mente y corazón, aunque pocos nos animemos a confesarlo y menos aún tengan la capacidad de expresarlo de manera tan genial como sólo él pudo hacerlo, sin que haya quien le supere. Ya él mismo nos explicó el origen de su obra, cuando escribió: “El terror de mis relatos procede de la densa oscuridad de mi corazón”. Amigos, los dejo con el poeta:

Amigos que por siempre
nos dejaron,
caros amigos para siempre idos,
fuera del Tiempo
y  fuera del Espacio!
Para el alma nutrida de pesares,
para el transido corazón, acaso.

Edgar Allan Poe