AVANZADO ya el curso de Ética Profesional es momento de que el estudiante aplique sus conocimientos adquiridos para analizar casos que, pese a parecer distantes, en algún momento de su vida se convertirán en situaciones reales, frente a las cuales deberá responder de la mejor manera y de la cual decisión pudiera resultar un beneficio duradero o, por el contrario, un perjuicio del que deba lamentarse.

         El estudio de la moral nos permite no sólo examinar a los demás, las cosas que han hecho y sus consecuencias que han experimentado, sino analizarnos también nosotros mismos, nuestros pensamiento e intenciones, y prever las posibles consecuencias, bien para incitarnos a actuar de determinado modo, bien para abstenernos de ello.

         Así, consideramos que el análisis moral debería ser, en la medida de lo posible, preventivo, a fin de que las consecuencias sean siempre las deseadas, que suponemos las mejores para cada caso.

                             

         Se ha hablado mucho sobre adicción a sustancias psicotrópicas, como la marihuana o la cocaína pero los juegos de azar y la adicción que pueden producir es un tema que no se aborda con mucha frecuencia. Quizá el parecer lejano y el hecho de que no haya una sustancia química involucrada le reste carácter de adicción, teniéndosele muchas veces por tan sólo un pasatiempo “inofensivo”.

         Decidimos entonces investigar un poco más sobre las causas, consecuencias e indicios que podrían, eventualmente, determinar si alguna persona que conocemos (o hasta nosotros mismos) está cayendo presa del juego por dinero. Este breve y modesto trabajo es el resultado de esta investigación.

 OBJETIVOS

  •  Definir ludopatía, sus principales características, causas y consecuencias
  •  Analizar moralmente un caso real de ludopatía.

   MARCO CONCEPTUAL

Adicción: Dependencia física o psíquica que crea en el organismo el consumo de drogas, sustancias psicotrópicas y estimulantes. Una adicción en general tiene cuatro propiedades: 1) ansiedad, 2) compulsión, 3) pérdida de control, y 4) mantenimiento de la conducta a pesar de las consecuencias adversas asociadas. Estas generalidades de la adicción se encuentran presentes en la Ludopatía, con la diferencia que en éste caso no se involucran sustancias psicotrópicas y estimulantes.

Juegos de azar: Son actividades organizadas por una persona o entidad, en las cuales se cobra una cantidad por participar en ella (apuesta) y se asigna un premio a uno o varios de los participantes mediante un mecanismo de azar, en el cual no interviene de forma significativa la habilidad de los participantes.

Ludopatía: Es un desorden adictivo caracterizado por la conducta descontrolada en relación al juego de azar y a las compras. Aunque pueda parecer un vicio, es una enfermedad. Fue reconocido como un desajuste diagnosticable en 1980 y clasificado como un trastorno de control de impulsos, que implica la incapacidad de resistir el impulso de jugar a pesar de sus graves consecuencias personales.

EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

 En la actualidad, los Juegos de Azar, son prácticamente omnipresentes en nuestras vidas, tenemos la publicidad propiamente dicha que nos alienta a jugar. Éstos nos señalan que son la ilusión que podemos poner en nuestras vidas, o nuestra única oportunidad de prosperar económicamente.

         “Una de las características más importantes de la comunicación masiva es que generalmente se trata de un proceso que tiene una sola dirección. Rara vez existe una vía rápida para que el lector, el que mira o el que escucha, puedan responder, hacer una pregunta, o pedir una aclaración si la necesita”. De esta manera describe el libro Ética de los medios de comunicación la situación a la que nos exponemos día con día.

         Cuando el juego resulta sólo un medio de entretenimiento resulta útil, pues nos permite relacionarnos y desplegar tanto nuestra imaginación como nuestra habilidad. El problema surge cuando el juego se convierte en el centro de nuestra vida. Los medios de comunicación fomentan esta idea: que podemos hacer del juego un estilo de vida, divirtiéndonos y ganando el sustento al mismo tiempo, sin presentar nunca el lado negativo de esta actividad, donde sólo sus promotores resultan gananciosos.

ALGUNAS CAUSAS DE LA LUDOPATÍA

No podemos definir una sola causa para este trastorno, pero sí podemos identificar al menos dos factores que a la larga podrían resultar determinantes para que una persona se envicie: Primeramente el ejemplo de los mayores y las amistades que se frecuenten. Esto puede generar que la adicción por el juego comience incluso en la niñez cuando se ve jugar y divertirse a los mayores o en la juventud si se frecuentan amistades que lo hacen con regularidad.

         Como un segundo factor tenemos el ambiente donde se desenvuelve la persona. Siempre que el entorno favorezca la tendencia y destreza natural para el juego, existe la posibilidad de arrastrar al individuo a un estado en el que dedique al juego su vida o parte de ella. En este caso, se aclara que de preferencia ha de existir una predisposición de parte de la persona para tal adicción.

PERFIL BÁSICO DE UN LUDÓPATA

 Aquí podemos también agrupar las diferentes causas en dos grupos claramente distinguibles: en primer lugar tenemos las características que ya forman parte de la persona y que pueden predisponerla. Estas pueden ser: una persona caprichosa, con problemas de adaptación social, ansiedad, escasa tolerancia de las frustraciones, entre otras.

         Tenemos, por otra parte, aquellas características que probablemente se llevaran desde mucho tiempo atrás pero que no son del todo manifiestas sino hasta que se comienza con el juego. De esta manera, algunos adictos hallan placer en el jugar, otros se excusan diciendo que les permite ganar dinero o hasta que son expertos y pueden dominar los trucos del juego de azar. Es corriente que estas personas afirmen que jugar los libera de presiones cotidianas, que los divierte, entretiene o les permite albergar la esperanza de un futuro sin problemas económicos.

CONSECUENCIAS

No podemos negar que el juego forma parte de la naturaleza humana. Sin embargo, en el caso del ludópata es imposible reprimir por sí solos ese amor por el riesgo y esa ilusión de hacer grandes fortunas para después retirarse. Se pierde entonces el sentido común, utilizando para el juego las mismas habilidades y el mismo esfuerzo con los cuales podría conseguir un buen trabajo y vivir en relativa tranquilidad.

         Lo cierto –al menos lo que la experiencia muestra– es que la adicción al juego disuelve matrimonios, destruye hogares, produce la pérdida del empleo, genera deudas y hasta puede llevar a prisión al jugador empedernido. Estas personas acaban perdiendo la razón y sumiéndose en presentimientos y visiones, que controlan sus vidas y los llevan a apostar hasta arriesgar más de lo que tienen y hasta perderlo todo.

  INDICADORES QUE DESCUBREN UN PROBLEMA DE ADICCIÓN AL JUEGO

Aquí, presentamos algunos indicadores que La Asociación Americana de Psiquiatría identificó en 1995, según los cuales hay juego patológico cuando se dan al menos cinco de estas circunstancias:

                         

  • Preocupación por el juego (por ejemplo, idear formas de conseguir dinero para jugar)
  • Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.
  • Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego.
  • Inquietud o irritabilidad cuando se intenta interrumpir o detener el juego.
  • El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas.
  • Después de perder dinero en el juego, se vuelve a jugar para intentar recuperarlo.
  • Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación en el juego.
  • Se cometen actos ilegales como falsificaciones, fraude, robo o abusos de confianza para financiar el juego.
  • Se han puesto en riesgo o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo u oportunidades profesionales por causa del juego.
  • Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la situación financiera causada por el juego.

CONCLUSIONES

La adicción al juego es inmoral, tanto en el caso de quien se deja arrastrar, hasta caer en la adicción, como de quien la promueve para enriquecerse a costa de las desgracias de otros.

 Además, es un mal que acecha con rapidez a la sociedad moderna. Un mundo en donde el dinero es el fin primordial de la felicidad, induce a caer bajo esta adicción. Por eso, dependerá de cada uno analizar lo expuesto, con el fin de no llegar a ser una próxima víctima.

ANEXO

A continuación, algunas sugerencias publicadas el 23 de septiembre de 2009 en el periódico español El Diario Montañés, de circulación en las regiones de Cantabria y Santander:

  •  Las familias de jugadores patológicos pueden solicitar la prohibición de que entren a ciertos lugares de juego, como bingos y casinos.
  • Si existen indicios razonables de juego patológico, acudir a profesionales especializados y también a asociaciones de autoayuda para las ludopatías.
  • Normalmente, un ludópata no puede dejar de jugar sin recibir ayuda, por mucha fuerza de voluntad que tenga.
  • La ludopatía rara vez tiene una sola causa o circunstancia. Requiere de la intervención de especialistas de la psicología para diseñar el proceso de deshabituación.
  • Es frecuente que el ludópata tenga una personalidad inmadura, miedos, sentimientos de inferioridad y falta de responsabilidad.
  • Como una de las características del ludópata es la impulsividad, la intervención consistirá en una reestructuración de la personalidad, que le permita afrontar situaciones difíciles, tolerar la frustración y aprender a fijarse límites.
  • Además debe intervenirse en el entorno familiar o social, como en cualquiera otra adicción.
  • La familia debe entender que se trata de una enfermedad y asumir la responsabilidad de acompañar y ayudar al paciente en el proceso de deshabituación.
  • Y la prevención. Sin ir más lejos, es importante que los hijos no oigan frecuentemente que una lotería o un juego solucionaría nuestras vidas. Deben saber desde muy pequeños que con los juegos de azar siempre se acaba perdiendo.

BIBLIOGRAFÍA