BEDRICH SMETANA

             

         Bedrich Smetana nace en Litomysl (actual República Checa) el 2 de marzo de 1824. De niño estudió piano y violín. Fundó una escuela de música en 1848, gracias al apoyo económico suministrado por Franz Liszt, pianista húngaro suegro de Richard Wagner y precursor de la música programática. Smetana es el fundador y mayor exponente de la escuela nacionalista checa, la cual seguiría Antonin Dvorak, en quien Smetana tuvo una influencia indiscutible.

         En 1863 funda otra escuela de música, en Praga, con el objetivo de promocionar la música checa. En 1866 es nombrado director de la Ópera de Praga. Smetana fue el primer compositor en incluir el folclor checo en la música clásica.

                  

EL POEMA SINFÓNICO

             

         Mà Vlast (Mi Patria) es un ciclo de seis poemas sinfónicos compuestos por Smetana entre 1874 y 1879, en los que pretende exaltar aspectos del paisaje campestre de Checoslovaquia.

         El poema sinfónico es un género sinfónico que pertenece a la música programática, primeramente desarrollado por Franz Liszt y Richard Wagner, quienes se valieron del leit motiv (motivo conductor) como elemento constructivo de sus obras. Posteriormente otros compositores lograron un destacado avance en la técnica. Valgan por ejemplos la Obertura 1812, de Tchaikovsky y la Sinfonía Fantástica Opus 14 de Héctor Berlioz.

         En el poema sinfónico el objetivo es valerse de recursos extra musicales a fin de provocar sensaciones y sentimientos en el oyente de manera como se haría a través de una obra literaria. De hecho, cada poema va acompañado de un “programa”, es decir, un texto que narra una historia cualquiera, la cual trata de “pintarse” a través de la música, donde cada sonido significa o simboliza algún aspecto, personaje, lugar o acción narrada en el programa.

                

PRIMER POEMA: VYSEHRAD (LA FORTALEZA ALTA)

                      

         Este poema describe el Castillo que fuera la corte de los reyes checos. Este castillo se encuentra ubicado en Praga, junto al río Moldava. El poema empieza con el arpa, que representa al cantante de la corte, quien procede a hacer un recorrido por el Castillo, mostrando todas sus riquezas y arsenales, mientras más y más instrumentos se involucran en la escena hasta desembocar en una solemne aunque movida marcha, para regresar al final al tema con el arpa.

         El poema transmite una serie de sentimientos, como delicadeza al principio, marcada por una difusa melancolía propia de la que ha sido llamada “la ciudad más bella de Europa”, la de la Eterna Melancolía, con sus más de cien torres y castillos decorándola hermosamente. Un torrente de sentimientos y emociones se evocan confundidos durante el resto del poema, hasta llegar a…

                 

SEGUNDO POEMA: VLTAVA (EL RÍO MOLDAVA)

                

         Este es quizá el más bello de los seis poemas y es, de hecho, el más conocido de todos. Esta obra maestra comienza con un tema suave, recatado en la flauta, acompañado por las cuerdas que suave y progresivamente aumentan en intensidad y densidad. Toman una nueva forma, aunque el tema es el mismo, para crear una nueva idea: un campo abierto de bosques y praderas.

         Al llegar a esta altura, el exquisito tema inicial se ha diluido entre el agua del río, que quieto y apacible, permite escuchar el jolgorio de alguna fiesta que cercana se lleva a cabo. Quizá sea una fiesta de bodas, pero el ritmo de polca hace pensar en una fiesta de campesinos alegres. Este el tema que evoca más alegría en toda la obra.

         Una vez que nos hemos alejado lo suficiente como para no oír nada de la fiesta, comienza la parte más deliciosa de la obra: es de noche, las aguas del río corren lentamente. La luna llena ilumina con su luz todo el panorama. Navegamos entre un bosque inmenso, dentro del cual las ninfas, hermosas mujeres-diosas del agua, danzan encantadoramente. Hermosísimos acordes representan esta danza y nos transmiten la delicada belleza de su solemnidad, su dulzura, su derroche de paz y armonioso talento. Excepcional, sin duda.

         Continuando el recorrido, llegamos a los rápidos, el río se vuelve turbulento y los metales anuncias peligro de que la barca sea destrozada. Este es el momento más exaltado de la obra, nos mantiene en vilo, a la espera d cualquier cosa, hasta que el tema arremolinado se convierte en una marcha triunfal conforme entramos a Praga. Ahora podemos divisar el Vysehrad, nuestro destino, desde donde podemos divisar cómo el Moldava desaparece a la distancia de manera parecida a como nace, para desembocar en el Elba.

        

         De los otros cuatro poemas me ocuparé en un próximo post.