Cómo no recordar, bajo la siniestra luna
el ansioso cuchillo en la suave piel suya:
como luz que atraviesa los árboles densos
así el acero besó su apacible hermosura
abrió camino despacio, su rastro tiñendo…
hoy el cielo no parece más que una tumba
las estrellas, gusanos que roen su cuerpo
su sangre esparcida bajo la perversa luna
muestra el final incierto que le aguardaba
bajo la traicionera luz de la funesta luna
a quien sonrió mientras se desangraba
a quien hizo de la muerte obsesión suya